PRESENTACIÓN

La función notarial es milenaria. Algunos hechos ocurridos en la antigua Roma nos pueden dar cuenta que el antecedente más remoto de la función notarial lo encontramos, precisamente, en Roma, donde se registra un hecho histórico ocurrido en la época en que Jesús nació. El Imperio Romano dispuso un censo, para lo cual un personaje llamado “tabulario” era el encargado de recoger toda la información censal y guardarlos. Otro personaje llamado “Tabelión” recorría Roma redactando documentos; había otro que se denominaba Notari, que se encargaba de tomar notas o el “Escriba” que cumplía la función de ayudante de los magistrados. La redacción de documentos, la conservación de los mismos que cumplieron esos personajes, serían los antecedentes del Notario actual.

El Notario de estos días, como profesional de Derecho, tiene otras funciones trascendentes que sólo redactar documentos y conservarlos; sino, autentica, redacta, interpreta con justicia la voluntad de las partes y las plasma en un documento con arreglo a ley, conserva, reproduce documentos, asesora a los usuarios, tramita procesos no contenciosos, allí donde no existe litis. En todas estas funciones el Notario, por delegación del Estado, DA FE; es decir, le confiere presunción de veracidad a todos los actos y hechos sometidos a su amparo.

Hoy en día, las exigencias y responsabilidades del Notario, van en consonancia con el avance tecnológico a fin de evitar que personas inescrupulosas usen la función notarial para fines ilícitos. Los lectores biométricos para la verificación de la identidad de los usuarios mediante un enlace con el servicio web del RENIEC, evitan suplantaciones al momento de celebrar los documentos en una Oficina Notarial. La firma digital que permite la presentación de los partes notariales al Registro Público de manera electrónica tiende a reducir a lo mínimo la presentación de títulos falsos, toda vez que el Notario genera el parte notarial de manera electrónica haciendo uso de la firma digital previamente otorgado por el RENIEC; el módulo “Sistema Notario” es otro procedimiento por el que mediante una contraseña de seguridad puesta en un aplicativo informa quiénes serán sus dependientes o terceros autorizados para presentar los instrumentos notariales en el Registro Público.

Si bien es cierto, la función notarial, debe ir acorde a los avances tecnológicos, pero no debe olvidarse que el ejercicio de la ÉTICA en la función notarial, es consustancial a ella. El notarialista Juan Vallet de Goytizolo ya decía al respecto: “Si le faltara la ciencia, el notariado podría funcionar más o menos imperfectamente. Pero sin moral, sin su buena fe, no sería posible su función”. En efecto, la exigencia de ética para el Notario se eleva a un nivel superlativo y los principios de veracidad, honorabilidad, objetividad, imparcialidad, diligencia y respecto a la dignidad y derecho de las personas serán siempre los horizontes que orientarán la función notarial. Y, la inmediación del Notario con el usuario es básica para el ejercicio de estos principios y hacer efectivo un derecho notarial justo. Razón no le falta al Maestro argentino Sebastián Justo Cosola para señalar: “Mientras que la sentencia judicial dirime razonablemente el litigio y la demanda fundada inicia el reclamo potencial de un derecho que se cree ha sido vulnerado, la escritura pública notarial se erige como un baluarte de la magistratura del derecho en paz a través de la aplicación directa del principio de seguridad jurídica preventiva”

En un mundo cada vez más complejo, el notariado se encumbra como una de las funciones más trascendentes para hacer justicia en derecho.